Cajón de Sastre [Directo Vida]



A nosotros nos gusta llamarlo Cine Las Vegas, porque así lo conocimos cuando Fernando y María se desvivían por él. Ahora, por aquello de la obsolescencia programada, se llama Casa de Cultura. Apenas queda nada de lo que fue, pero al menos no lo han derribado para construir apartamentos con vistas al ayuntamiento.

El 25/04/15 Cajón de Sastre presentó sus mil horas de vida. En Puebla de la Calzada. En cuyo cine, hace muchas vidas, pasamos buenas horas.

Y ese 25/04/15, entre cables y micrófonos ensuciando la escena (la tecnología es así de inoportuna), se fueron desgranando las nuevas canciones de Miguel Ángel Gragera y Carolina Piñero. Limpias como una patena. Puras y eléctricas como el aire que llega después de la tormenta.

Los cajones no estuvieron solos. Carlos Aragonés, Juan Carlos Nacarino y Antonio Carretero (el núcleo duro de nombres como los celebrados Súper 8 y Panorama), junto a Pedro Monty y Rui Díaz, dieron soporte musical y orgánico a un concierto intimista tan sólo roto por algún número de magia sobre la corbata del escenario y la presencia, en el tramo final, de un coro de niños que inundó la sala de flashes de smartphones.

Vacío. Vacío. Vacío. Cuando escuchas los ecos de ¿Truco o Trato? te acaricia la piel un susurro que luego te cala hasta los huesos y te deja indefenso. Así comienza el adelanto que los montijanos han sacado a la luz, a la espera de que a finales de año llegue la obra completa. Son cuatro temas. Son canciones que evocan ausencias, que invitan al olvido inevitable, al encuentro y al amor. Son canciones que recorren mapas de vida íntimos y que uno imagina cercanos y escritos junto a la mesa camilla sobre un mantel marcado por el tiempo, mientras los gatos hacen de las suyas, como aquellos que están bailando un vals, y acaban enredándose entre los cables (la tecnología es así de inoportuna). Los gatos forman parte perenne de la escena. Se llaman Berni, Niza y Claus y la sastrería ahora está ocupada por teclados, monitores y aquella guitarra eléctrica firmada por Lou Reed que me tocó en un concurso de la radio. Son canciones ante las que tienes que estar precavido y ponerte coraza. Si no, es posible que se te caiga el alma a los pies cuando Carolina cante me esforcé para no dejarte sola y te desarmes y se te agolpen tus propios recuerdos y te estremezcas y espese la niebla. Frío. Mucho frío. Niebla densa a nuestro alrededor. El mantel permanece en el recuerdo, mientras en la radio de la cocina suena María de la O. Otra vez la radio.

Foto de familia con los niños del coro. La sala en blanco de tubos fluorescentes. Al fondo, sobre una de las paredes de la sala, un cartel grapado nos recuerda que no se pueden comer chucherías en el interior.

Cierra la puerta. Fuera hace frío. Y también fuera, el 25/04/15 un grupo de niños juega en el centro de la plaza pasando sus buenos ratos y sus buenas horas. Otros están sentados en el umbral de la puerta del antiguo estanco de Fernando y María cuando se desvivían por el Cine Las Vegas. Hace ya muchas vidas.

Camino del coche que esperaba impaciente porque había que salir pitando hacia Badajoz, qué trajín, se perdió la entrada del concierto. Era amarilla. Por si alguien la encuentra.